Después de tres semanas de tranquilidad total, he vuelto a Abéché. Mis rebeldes tuvieron el descaro de atacar durante mi ausencia, algo que me ha parecido una total falta de respeto… y parece que la situación ha vuelto ya al estado habitual de “todo tranquilo pero volátil”.
La casa tiene ahora un nuevo anexo con dos habitaciones extras… Seguimos sin tener agua corriente pero parece que podría mejorar en las próximas semanas… El aire acondicionado sigue sin funcionar en la oficina, pero hemos encontrado la llave de la puerta exterior de mi despacho… Tenemos nuevos compañeros, algunos por unas semanas, otros por unos meses…
Parece que todo sigue igual, pero en cierta forma ahora ya sé de qué va todo esto y voy viendo los pequeños cambios. Me gusta estar volver a esta rutina tan especial… espero no volverme adicta!
Seguiremos informando…
sábado, 23 de mayo de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
10 semanas

Uno de mis primeros fines de semana en Abéché fuimos a ver la carrera de caballos en las afueras de la ciudad. Ya hace casi 10 semanas de eso y en unos días estaré en un avión con destino a mi querida Barcelona.
Miro la foto y me parece que fue hace tanto… Myra y Patrick ya han dejado el país, Isabelle tiene el pelo muchísimo más largo y mi camisa ahora ya tiene un color amarillento imposible de eliminar. Abdel, nuestro chófer, sigue igual.
Cuando nos hicimos la foto no imaginaba que el tiempo pasaría tan rápido. Todavía se me hacía un poco cuesta arriba, no entendía nada de lo que ocurre en el país y no podía imaginarme como sería mi día a día una vez me hubiera asentado. Ahora no es que acabe de entender la locura que reina en este contexto, pero he encontrado mi sitio. Veo todo lo que todavía queda por explicar, por trasmitir, por denunciar… todos los proyectos que necesitan nuestro apoyo, los cambios que hemos promovido, las personas que nos piden que continuemos, las sonrisas que nos dedican… y todo esto me anima a continuar. Estoy a gusto en mi nuevo destino, con fuerzas y ganas de seguir dando guerra…
Seguiremos informando…
martes, 14 de abril de 2009
Nassara… Jawaye…
Un blanco es el centro de atención en África. Algunos niños pequeños en su vida han visto uno y la primera reacción es salir corriendo, llorando desesperadamente. Otros se acercan para tocarme los brazos o el pelo y otros sencillamente podrían quedarse horas mirándome fíjamente…
Los niños chadianos gritan “nassara”… los sudaneses “jawaye”… todos quieren la atención de “la blanca”.
miércoles, 8 de abril de 2009
Jugando con muñecas
La veo pasar una primera vez… con su vestido de colores y su pañuelo en la cabeza… camina distraída, jugando con la cuerda que limita el acceso. Es una niña más con una carita encantadora… Diez minutos más tarde vuelve a aparecer. Esta vez ha crecido, ha madurado, casi una mamá en miniatura. Carga al que supongo es su hermano y sonríe, me imagino que le parece divertido. Todas hemos jugado con muñecas alguna vez. Ella juega con una de verdad.
Las mujeres y niñas realizan todos los trabajos en los campos de refugiados y desplazados: se ocupan de la “casa”, transportan el agua, pastorean al pequeño ganado, se hacen cargo de algún negocio que puedan tener, cuidan de niños y mayores… Los hombres, los pocos que hay, se dedican a debatir y organizar; pero son ellas quienes sacan el día a día adelante.
No sé quien dijo que África mejoraría si estuviera dirigida por mujeres…
Seguiremos informando…
Las mujeres y niñas realizan todos los trabajos en los campos de refugiados y desplazados: se ocupan de la “casa”, transportan el agua, pastorean al pequeño ganado, se hacen cargo de algún negocio que puedan tener, cuidan de niños y mayores… Los hombres, los pocos que hay, se dedican a debatir y organizar; pero son ellas quienes sacan el día a día adelante.
No sé quien dijo que África mejoraría si estuviera dirigida por mujeres…
Seguiremos informando…
jueves, 2 de abril de 2009
Saida
Se ríe continuamente por la presencia de jawaye (la de la piel blanca). Cuando supera el ataque de vergüenza se acerca y me toca el brazo, comprobando que efectivamente es blanco, sin trampa ni cartón…
Es una de los miles de niños que viven en el campo de refugiados de Djabal. Llegó con su madre y sus hermanas hace casi cuatro años, cuando apenas tenía unos meses. Fadija, la madre, se acerca cada día al centro de reunificación familiar del Comité Internacional de la Cruz Roja con la esperanza de tener noticias de su marido. Hace tres años recibió la última carta….
Seguiremos informando…
martes, 31 de marzo de 2009
Refugiados
viernes, 27 de marzo de 2009
El sastre de Panamá
La cita es en el bar de uno de los hoteles de lujo de la capital. Él, traje-chaqueta de diseño y zapatos impecables en un país en el que el polvo lo cubre todo. Ella, sandalias cochambrosas e indumentaria poco acorde con el lujo excesivo del local. Tras las presentaciones iniciales y las preguntas de cortesía, ella va directa al grano.
¿Cuál sería la posición de la institución que representa ante un eventual cierre de las fronteras?¿Ante un ataque rebelde? ¿Una degradación de la seguridad?
Se revuelve en el sofá de piel antes de empezar su discurso… la situación es complicada… nuestro compromiso con el país y los civiles… a nivel institucional nuestra posición… en mi puesto no podría aventurarme… somos conscientes… Ella se levanta y coge su bolso.
“Mire usted, yo no he venido aquí a pagar 4000 francos (6 euros!) por una coca-cola. Así que si ésta es toda la información que me puede facilitar, que tenga usted un buen día.”
“Está siendo usted muy poco diplomática.”
“Es cierto, pero es que el diplomático es usted, yo trabajo en una ONG… a la que ustedes han prometido información clara y precisa sobre la situación del país para ser exactos.”
Ella vuelve a sentarse al ver su gesto de reconciliación. Y él pasa a detallar el posicionamiento de sus superiores nacionales e internacionales, posibles planes de contingencia, gestiones a realizar por la comunidad humanitaria…
Se acerca un segundo hombre trajeado.
“Mi colega es el encargado de seguridad de la embajada X.”
“Encantada, soy Y.”
“Lo sé… y también sé que parece usted tener cierta inclinación por los países musulmanes y los lideres izquierdosos… Bosnia, Kosovo, Marruecos, Argelia… está usted contenta con la victoria de los guerrilleros salvadoreños?”
“Me alegra saber que tienen ustedes una buena conexión a Internet. No es tan difícil conseguir esa información.”
“Su piso sin contrato en su ciudad de origen no aparece en Internet.”
“Bien… ahora que ustedes ya saben mi talla de ropa interior, me imagino que también sabrán cuándo, cómo y dónde van a atacar los rebeldes.”
“¿Nadie le ha dicho todavía que es usted muy poco diplomática?”
“Sin ir más lejos… su colega hace una media hora…”
Intercambio de miradas. Afloja la cuerda y empieza a facilitar información a media voz. Un eventual ataque por el sur en colaboración con los rebeldes del país colindantes, una posible rebelión interna en el ejército nacional, un supuesto intento de asesinato, un hipotético enfrentamiento con la comunidad internacional… la lista era larga y las teorías conspirativas variadas.
Llamada telefónica… susurros… “Nos disculpará pero debemos irnos.”
Salen a calle, donde les espera un coche con los vidrios tintados. Ella decide acabar su coca-cola helada en el bar. Se percata de que han dejado un billete de los grandes para pagar las consumiciones, sin preocuparse por el cambio.
“Ummm… podría pedir un gin-tonic a cargo de mis amigos Men-in-black… aunque seguramente acabarían enterándose y lo añadirían a mis lista de pecados”, piensa ella.
Desde el otro lado del bar, otro hombre de negro la saluda… efectivamente, acabarían enterándose…
Seguiremos informando…
PD: Este es un relato ficticio y todo parecido con la realidad en pura coincidencia…
¿Cuál sería la posición de la institución que representa ante un eventual cierre de las fronteras?¿Ante un ataque rebelde? ¿Una degradación de la seguridad?
Se revuelve en el sofá de piel antes de empezar su discurso… la situación es complicada… nuestro compromiso con el país y los civiles… a nivel institucional nuestra posición… en mi puesto no podría aventurarme… somos conscientes… Ella se levanta y coge su bolso.
“Mire usted, yo no he venido aquí a pagar 4000 francos (6 euros!) por una coca-cola. Así que si ésta es toda la información que me puede facilitar, que tenga usted un buen día.”
“Está siendo usted muy poco diplomática.”
“Es cierto, pero es que el diplomático es usted, yo trabajo en una ONG… a la que ustedes han prometido información clara y precisa sobre la situación del país para ser exactos.”
Ella vuelve a sentarse al ver su gesto de reconciliación. Y él pasa a detallar el posicionamiento de sus superiores nacionales e internacionales, posibles planes de contingencia, gestiones a realizar por la comunidad humanitaria…
Se acerca un segundo hombre trajeado.
“Mi colega es el encargado de seguridad de la embajada X.”
“Encantada, soy Y.”
“Lo sé… y también sé que parece usted tener cierta inclinación por los países musulmanes y los lideres izquierdosos… Bosnia, Kosovo, Marruecos, Argelia… está usted contenta con la victoria de los guerrilleros salvadoreños?”
“Me alegra saber que tienen ustedes una buena conexión a Internet. No es tan difícil conseguir esa información.”
“Su piso sin contrato en su ciudad de origen no aparece en Internet.”
“Bien… ahora que ustedes ya saben mi talla de ropa interior, me imagino que también sabrán cuándo, cómo y dónde van a atacar los rebeldes.”
“¿Nadie le ha dicho todavía que es usted muy poco diplomática?”
“Sin ir más lejos… su colega hace una media hora…”
Intercambio de miradas. Afloja la cuerda y empieza a facilitar información a media voz. Un eventual ataque por el sur en colaboración con los rebeldes del país colindantes, una posible rebelión interna en el ejército nacional, un supuesto intento de asesinato, un hipotético enfrentamiento con la comunidad internacional… la lista era larga y las teorías conspirativas variadas.
Llamada telefónica… susurros… “Nos disculpará pero debemos irnos.”
Salen a calle, donde les espera un coche con los vidrios tintados. Ella decide acabar su coca-cola helada en el bar. Se percata de que han dejado un billete de los grandes para pagar las consumiciones, sin preocuparse por el cambio.
“Ummm… podría pedir un gin-tonic a cargo de mis amigos Men-in-black… aunque seguramente acabarían enterándose y lo añadirían a mis lista de pecados”, piensa ella.
Desde el otro lado del bar, otro hombre de negro la saluda… efectivamente, acabarían enterándose…
Seguiremos informando…
PD: Este es un relato ficticio y todo parecido con la realidad en pura coincidencia…
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